miércoles, 12 de diciembre de 2007

Aquellos viejos buenos tiempos

La Cosa Nostra ahora es la Cosa di Tutti: Todos estamos conectados. Estoy sentado en medio de un reunión de las familas mafiosas del país y un muchacho imberbe nos está diciendo que tenemos que actualizarnos o moriremos. Las antiguas amenazas persona a persona están caducas y ahora se supone que debemos hacer nuestras "advertencias" por mail y, si no tienen efecto, en vez de mandar a alguien a dormir con los peces tenemos que jaquear (¿se escribe así?) su ordenador y haremos de su vida un infierno peor que el que podría vivir en las sucias aguas de Long Island. Recuerdo con nostalgia cuando yo era el que todo lo sabía y todo lo controlaba, pero ahora está LA RED, una especie de capo di tutti capi que no existe, pero que controla nuestras vidas. Seguramente ese gordo infame de Tony Soprano (una desgracia para cualquier mafioso bien nacido) es amigo de estas tecnologías nuevas y tiene fotolog, un sitio en myspace y hasta un blog para lloriquear sobre lo difícil que es ser un wiseguy hoy en día. En los viejos buenos tiempos nuestros informantes escuchaban, mis hombres les pagaban, yo me enteraba y, después de pasar mi orden por varias personas para que los fiscales no pudieran llegar a mí, alguien terminaba muerto por el motivo que fuera. Hoy, cualquier imbécil con un ordenador puede entrar al de mi nieto que uso para manejar mi familia y encontrar pruebas para ponerme a la sombra por el resto de mi vida: La información es poder y LA RED tiene toda la información del mundo. Desde hoy y, gracias a algunos favores que deben, mi nieto de 12 años entrará a estudiar informática en el MIT: Espero que sea un CyberDon a la altura y, si alguien no quiere hacer lo que él ordena, lo mande a dormir con los virus. Yo voy a comprar algún pueblo en mi Sicilia natal y prohibir los computadores so pena de muerte: Cierro los ojos y me imagino un mundo en que todavía la conexión más importante sea con la familia.

1 comentario:

Consu dijo...

ya echaba de menos el ingenio de Don Corleone... buen final niño